Última modificación: 2026-06-17
Resumen
Este trabajo de investigación problematiza la noción de universalidad de los derechos humanos, desafiando la concepción tradicional que los presenta como atributos inherentes e inalienables del individuo. A través de un análisis crítico, se argumenta que, más allá de los marcos teóricos y jurídicos que los declaran universales, la vigencia efectiva de los derechos humanos es profundamente contingente, supeditada al contexto social, histórico y político en el que el sujeto se encuentra.
El texto sostiene que los derechos humanos, en la práctica, no funcionan como una propiedad intrínseca que el individuo porta consigo, sino como una concesión sujeta al reconocimiento de una esfera pública y jurídica. Se examina cómo el sistema actual, bajo una "falsa universalidad", establece categorías de "lo humano" que determinan quién es digno de protección y quién es susceptible de ser despojado de ella. A través de un análisis interseccional, se evidencia que factores como el género, la raza, el estatus migratorio o las condiciones situacionales —tales como la ubicación geográfica o la exposición a situaciones de vulnerabilidad— actúan como filtros discriminatorios que suspenden el ejercicio de tales derechos.
Utilizando categorías filosóficas como desobediencia epistémica, el trabajo demuestra cómo ciertos contextos operan como estados de excepción donde la ley se vuelve "ciega" o, peor aún, cómplice de la deshumanización. Se propone una fórmula analítica que desmitifica la supuesta linealidad del derecho, situando la protección jurídica como una construcción relacional. En última instancia, la investigación postula que, ante esta realidad donde el contexto puede anular la dignidad, es imperativo ejercer una desobediencia epistémica. Este cuestionamiento es necesario para desmantelar las estructuras de poder que condicionan la humanidad del otro y transitar hacia una verdadera garantía de derechos que no dependa de la arbitrariedad de su entorno social.